Arde Troya y seguimos sin hacer caso a Casandra
El mundo entero es un mar y es un naufragio. Las velas enamorarán a los vientos y vencerán al destino, pero la Fortuna volverá a vendarnos los ojos y veremos el fuego arder en las ciudades. Solo el vuelo lento de una paloma incauta podrá devolvernos a la orilla para aprender otra vez la tabla de multiplicar sin dividir la arena. Pobre Cassandra, otra vez y tantas sobre los muros, hablando para una multitud cegada.

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