domingo, 17 de enero de 2016

Recuerdos de haber sido la ola

No se puede olvidar que La Maga nadaba en el río, mientras Horacio (Oliveira) lo miraba de lejos.
Morelli traga saliva y aguanta el tipo, porque sabe que esto es París y la literatura está en juego.
Salta la Rayuela a pie de calle pero donde cae finalmente es al abismo.
El cronopio nos quiso dar a todos la fama, pero decidimos quedarnos debajo del mantel.
Comernos las migajas solo porque lo hacen los pájaros.
Como Erik Satie, Antonin Artaud, Poe, Breton, Baudelaire y otro hijos de su madre.
Amándonos sin necesidad de comer.
Amándonos como mendigos por las esquinas.
Delante y detrás de las estanterías, fumándonos el papel, emborrachándonos por fin de metáforas.
Escupiendo el verbo y bebiéndonos de golpe el adjetivo.
Amándonos, digo, amándonos.
Un teléfono suena, nadie lo coge, pero él insiste y suena.
Cortázar tenía razón: nos merecemos la guía de teléfonos.
Ser el enjambre, habitar la colmena, tanta estrechez y hechura de celda.
Porque no hemos sabido cabalgar con el viento.
Ora pro nobis, Whitman, reza por nosotros.
Que tampoco hemos comprendido el universo ni la totalidad.

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domingo, 16 de junio de 2013

Si bastara la vida...

La vida, si bastara. Si bastara aquel beso, si ese beso fuera siempre el primero.
Si la urdimbre de la araña bastara para cerrar el paso.
Y este brazo solo para que otro hombre lleve su arado hasta los confines de la tierra.
Si bastaran los ojos para ver la podredumbre que ronda el agujero.
Y mi lágrima para llenar el mar de los ahogados.
Si la vida fuero esto.
Si bastara mirarla para hacerla bella.
Si pudiera abrir las puertas del reino a los desheredados, los apátridas.
Y derribar los templos para construir techos que tapen las estrellas.
Si esa estrella sigue ahí y nos mira siempre.
Y la lluvia incesante cae sobre nosotros y nuestras incertidumbres.
Entonces nunca más pondremos a secar nuestros vestidos.
No antes de ahogarnos en el Sena y nombrar a París por su aguacero.
Porque ha vuelto Cortázar esta madrugada y se han multiplicado las ventanas de mi casa.
Han vuelto los Cronopios a reírse de las Famas.
Y Pessoa está asomado a los campos.
Y yo le grito: Soy el que siempre quiere irse y siempre se queda.
Tropiezo contra todo y todos tropiezan conmigo.
Soy el que está en el borde del camino y en la encrucijada.
Sé que Molloy o Becket están viéndome.
Y que Godot solo existe en las tablas de un teatro.
Soy el que lleva los zapatos llenos de polvo y la boca sedienta de beber.
El que colecciona madrugadas como si fueran mariposas y sabe cómo alborotar a las gaviotas.
El que pasea por los puertos y cuenta barcos al revés.

Humanamente. No hay otra manera de vivir.
Aprendí a ser un hombre entre los hombres.
Y he amado mi nombre antes de pronunciarlo.

Lo que me duele es algo que no se llama herida.



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jueves, 29 de marzo de 2012

A Degas le salen los colores


No sólo la bailarina, el ballet, el tutú, el demi-plié, el juego de los espejos en danza...,

Degas también pintó a la mujer del prostíbulo, a la mujer mundana, la que se hace carne y está sin arreglos.

Se dejan ver ahora en el d'Orsay, descaradamente, ajenas a los salones de baile de París y sin los tapujos de las tristes horas del té,
los desnudos de Degas ya no juegan a los antónimos,

Terpsícore también se quita el vestido y al pintor, que lo ve, le salen los colores

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domingo, 19 de febrero de 2012

jugando a la rayuela en el paris de cortázar o mi casa está tomada







recién llegada del parís de los años veinte,
con sombrero de maga,
y horacio, el otro, tan latino y diciendo: "carpe diem quam minimum credula postero",
en parís tuvo que ser,
entras por la puerta y ya eres la mujer del cuadro,
un cuadro de van dongen,
los ojos abiertos,
los ojos grandes como platos
la mesa puesta,
todo preparado para el banquete, siéntate a mi lado, estoy esperando a platón,
hablaremos de amor, ¿qué te pongo?,
sócrates se bebe la cicuta, aristóteles vuelve a escribir su poética,
safo se muere de versos,
en lesbos,
ariadna llora a teseo abandonada en naxos,
un barco busca el paraíso de isla en isla,
hay tantas islas en el mar egeo
y está tan dentro esta atlántida sumergida

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