viernes, 5 de junio de 2015

Federico García Lorca al oído: "El amor está en las carnes desgarradas por la sed"


Hoy vuelve a nacer Federico García Lorca. Han vuelto a llenarse los océanos.
La amargura se va por los pasillos, las carretas andan ciegas por los trigos.
Las negras cabezas peinan rubias cabelleras, las copas se vacían de las lágrimas.

Somos nosotros los que bebemos whisky de plata junto a los volcanes.
Los que amanecemos por duplicado en los establos de la luna.
Es mi piel eterna y mi rubor paciente.

Nunca serán los pájaros bueyes,
nunca más se llenarán de humo las terrazas.
Ni equivocará el sol su rumbo en este trance,
porque en nuestros dientes hay caricias para el tallo,
y en el cuchillo que tirita bajo el polvo la cálida ternura del abrazo.

Se acabaron los peces cristalizados que nadan sobre su agonía
y las pequeñas golondrinas con muletas.
Hay que abrir paso al poeta en esta nueva Alejandría
y dejar de alargar nuestras raíces en este mar sin fondo.
Estamos, ¿no lo ves?, desnudos como un río.

(Federico vive feliz en Nueva York surcando ondas en un agua que por fin desemboca)



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viernes, 20 de septiembre de 2013

El frasco de láudano y el tiempo empeñado en reinar y empujando al poeta como a un buey

Te quedas dormido con el Poeta en Nueva York entre las manos. Y cuando te levantas te encuentras con el "Spleen de París". De sobra sabes que no hay pequeños poemas. Luego te das cuenta de que has juntado la traducción de Julio Cortázar de los Cuentos de Edgar Allan Poe con la de Aurora Bernárdez (y Guillermo de la Torre) de El malentendido de Camus. Mientras te estás preparando para sonreír (por el feliz matrimonio), observas que también están Las flores del mar, de Baudelaire. Y entonces te acuerdas de que el francés se obsesionó con Poe y también fue su traductor. Y adviertes que tú estás obsesionado con Baudelaire, incluso cuando lees a Poe. Y ya no puedes ni quieres salir del mundo que es tu pequeña habitación.

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lunes, 17 de septiembre de 2012

Lo que nos enseñó un poeta (FGL)

Un cansancio puede ser sordomudo.
Lo mismo que una mariposa morir ahogada en un tintero (las alas de la tinta).
El corazón temblar arrinconado como un caballito de mar (ese hipocampo desterrado).
Cada sueño tropezar con su realidad (con su piedra).
La luz ser sepultada por cadenas y ruidos.
El mar recordar el nombre de todos sus ahogados (no necesariamente muertos).
Y un poema ser infinito.



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viernes, 27 de abril de 2012

Aquellos ojos míos

Todo lo que veo ha venido alguna vez en mi ayuda, todo ha salido en mi auxilio alguna vez, y hoy he cambiado la puerta por la ventana y la arena por el mar y me he sentado en el agua y he leído esto que nunca dejo de leer:

"No preguntarme nada. He visto que las cosas
cuando buscan su curso encuentran su vacío.
Hay un dolor de huecos por el aire sin gente
y en mis ojos criaturas vestidas ¡sin desnudo!"

Del Lorca que vuelve del paseo y tropieza con un rostro distinto cada día, del Lorca eterno "en Nueva York".

Después, he dibujado un barco en un papel, lo he pegado en la pared y me he quedado mirándolo hasta que nos hemos ido.

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