lunes, 14 de enero de 2013

Cuando nos despertamos Sófocles estaba todavía allí y Dionisos apuraba su vino

Una vez fui feliz en Epidauro y en Mérida y también en Segóbriga. Y en Almagro, en un corral. Molière se reía con altavoz y todos éramos enfermos imaginarios. A menudo voy subida en el carro de Tespis y llevo una túnica. Sueño en la cávea y Sófocles sabe, el que más, de mi soledad y mi dolor. Nada es como el drama. Nietzsche me presta la palma de su mano.
He muerto y resucitado, como un nuevo Cristo, cada vez que he puesto el pie en un teatro. En esta habitación con una cuarta pared. Rezo a Dionisos en su templo. Una copa de vino crece en mi mano.

Brindo porque eres como el agua. Llevo el corazón a cuestas como el caracol su casa. Una luna antigua cae sobre nosotros. Como un deus ex machina.

Etiquetas: , , , , , , , ,

sábado, 12 de mayo de 2012

De Robert Graves a Chopin pasando por George Sand

Dice Robert Graves que el néctar y la ambrosía de los dioses no eran sino hongos,
que las Ménades que acompañaban a Dionisos tomaban mucho más que vino y cerveza de hiedra,
que buscaban desenfrenos insensatos y visión profética, y los encontraban justo ahí,
en los hongos.
Le arrancaban la energía erótica a la tierra.

Robert Graves está en Deià, donde confluyen todas las curvas y travesuras de la Tramontana mallorquina, y está mirando hacia Valldemosa. Y en Valldemosa hay una cartuja que vio a Chopin desdibujarse por su tuberculosis y a la espera de su piano, mientras George Sand, la baronesa, crecía sobre su pedestal y se hacía una estatua a su medida. Llovió mucho ese invierno del diecinueve en Mallorca.

Etiquetas: , , , , , , , , ,

domingo, 8 de abril de 2012

Un perro escucha a Bach, Adriano muere por Antinoo y ariadna bebe vino

Escuchando a Bach he vuelto a un lugar donde no solo viven las musas. También hay un perro semihundido, que se asoma de vez en cuando. Este perro ha visto el horror de la guerra y la tragedia en los ojos de Cronos devorando a sus hijos, y tiene miedo. Esos ojos no se apagan con la oscuridad sino que son la oscuridad. Son los mismo ojos que sembraron los lienzos de Beckmann y de los que nacieron nuevos ojos que están por todas partes y miran. Quieren ver. saben que la luz no siempre viene del cielo. Adriano ha vuelto a enamorarse de Antinoo. Y Ariadna, en realidad, estaba esperando a Dionisos en Naxos. Nunca lloró a Teseo.

Etiquetas: , , , , , , , , , ,

viernes, 6 de abril de 2012

Nace la tragedia, Nietzsche llora


Nietzsche acuna mi espíritu dionisiaco. Dionisos acuesta mi éxtasis. Mi éxtasis habría dormido mejor en los brazos de Apolo. Pero Dionisos es el que todo lo transforma. El hombre se transvierte en dios. Ha pasado solo una página y yo ando por bosques infinitos mucho antes de las brújulas. Estoy fuera hasta de mi misma. Nace la tragedia en un teatro. La música hace que la vida no sea un exilio ni un error. Muere la tragedia (¿eterno retorno?), nace la razón. La ciencia se cierne sobre Nietzsche que ahora mece su locura,

desmundanizarse para estar en el mundo
(una bacanal no era eso, después de todo)

Etiquetas: , , , , , ,

jueves, 22 de marzo de 2012

Siempre quise estar en el jardín de Epicuro viendo a los cínicos pasar


Una palabra como destino (un viaje muy estoico, tan epicúreo y algo escéptico)

         a  t  a  r  a  x  i  a,

una palabra con la forma inexacta de un abrazo (abstracción fauvista)

la palabra que aprendió a esperar entre las páginas amarillentas de un libro (nadie sabe quién es Godot, ni aun Beckett)

una palabra en medio de un jardín sobre los hombros del placer y sobre los hombros del dolor (la no levedad del ser) ,

una palabra que no vagabundea, que nunca pondrá los pies en un laberinto, que no se detiene en los mercados de fenicia ni en las cuevas de calipso,

que no conoce la turbación ni el remolino o el desasosiego,

una palabra para Apolo...

pero Diónisos llora, llora Diónisos apoyado en la cuarta pared y bebe vino



Etiquetas: , , , , , , , , , , ,